Las Escrituras
Creemos que la Biblia es inspirada por Dios, suficiente, verdadera y la autoridad suprema para la fe, la doctrina y la vida cristiana.
Este resumen doctrinal presenta las principales convicciones que orientan la enseñanza de Sola Gratia, en consonancia con la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689.
Creemos que la Biblia es inspirada por Dios, suficiente, verdadera y la autoridad suprema para la fe, la doctrina y la vida cristiana.
Creemos en un solo Dios, eterno, soberano y santo, que existe en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creemos que Dios gobierna todas las cosas conforme a su sabiduría y propósito, sin ser autor del pecado ni anular la responsabilidad humana.
Creemos que Dios creó todas las cosas y al ser humano a su imagen, para conocerle, amarle y vivir para su gloria.
Creemos que la humanidad cayó en pecado en Adán y se encuentra necesitada de la gracia salvadora de Dios.
Creemos que Dios despliega su propósito redentor por medio de pactos, culminando en el nuevo pacto establecido por Cristo.
Creemos que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, único Mediador, quien vivió, murió, resucitó y reina para salvar a su pueblo.
Creemos que la salvación es obra de Dios desde el principio hasta el fin: elección, llamamiento eficaz, regeneración, fe y perseverancia.
Creemos que Dios justifica al pecador únicamente por gracia, mediante la fe, sobre la base de la justicia de Cristo.
Creemos que quienes están en Cristo son adoptados como hijos de Dios y transformados progresivamente por el Espíritu Santo.
Creemos en la Iglesia universal de Cristo y en iglesias locales visibles compuestas por creyentes profesantes, gobernadas conforme a la Palabra.
Creemos que el bautismo de creyentes por inmersión y la Cena del Señor son ordenanzas dadas por Cristo a su Iglesia.
Creemos que Cristo es Señor de la conciencia y que ninguna autoridad humana puede imponer como doctrina lo que la Escritura no manda.
Creemos en el regreso personal de Cristo, la resurrección de los muertos, el juicio final y el destino eterno de los justos y de los impíos.
La teología que enseñamos busca formar mente, carácter, adoración y servicio.